Gerontología

Las quejas subjetivas de Memoria y su impacto en la persona mayor. 

quejas subjetivas

Las quejas subjetivas de Memoria y su impacto en la persona mayor. Patricia Pinto

Hay que haber empezado a perder la memoria, aunque sea solo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. La anterior, es una frase del cineasta español Luis Buñuel y fue inspirada en su madre, quien fue perdiendo lentamente su memoria, proceso que fue vivenciado por Luis y por su familia, “llegó a no reconocer ni a sus hijos, a no saber quiénes éramos ni quién era ella”, mencionó el cineasta.

La pérdida de memoria casi total, como fue vivenciada por la madre de Luis Buñuel, es una realidad de parte de la población que probablemente esté presentando problemas cognitivos más complejos, como el conocido Alzhéimer. Sin embargo, la mayoría de las personas presentan durante el envejecimiento, cambios a en distintas áreas, como es el caso de los procesos cognitivos y entre ellos, la memoria.

A su vez, frente a estos cambios mnésicos, se producen diversas formas de afrontamiento por parte de la persona que los vivencia. Las quejas subjetivas de memoria, comienzan a suscitarse cuando se perciben esos cambios en el funcionamiento de la memoria, mediante pequeñas señales que interfieren su vida cotidiana. En este artículo abordaremos esos primeros cambios en la memoria y cómo incide en cada persona mayor.

Introducción:

El aumento de la esperanza de vida es un cambio demográfico que se produce a nivel mundial y preocupa a los organismos internacionales, siendo la Organización de las Naciones Unidas -ONU- que menciona que el “envejecimiento de la población es profundo y tendrá implicaciones en todas las facetas de la vida” (ONU, 2010). Por lo mismo, se promueven marcos y principios que contribuyan o favorezcan acciones y políticas asociadas a la atención en salud de la población mayor. Se menciona que este grupo etáreo está expuesto a mayores riesgos de sufrir problemas de salud, entre ellos problemas asociados a la salud mental, cambios neuroanatómicos o neurofisiológicos, los que se manifiestan, por ejemplo, en alteraciones de los procesos cognitivos (OMS, 2013). Sin embargo, los posibles declives o pérdidas son distintos en cada persona dependiendo de lo genético, el contexto, grupo social, nivel educacional y otros factores intervinientes.

Quejas subjetivas. Hay que haber empezado a perder la memoria, aunque sea solo a retazos, para darse cuenta de que esta memoria es lo que constituye toda nuestra vida. Patricia Pinto.

¿Qué es la memoria y por qué se ve afectada?

Uno de los cambios que se suscitan en toda la vida, pero sobre todo durante el proceso de envejecimiento, son los cambios cognitivos, es decir, aquellos “procesos mentales que nos permiten elaborar la información que recibimos del entorno y utilizarla para dar respuesta a nuestras necesidades” (Villar y Triadó, 2007). Dentro de los procesos cognitivos se encuentra la memoria, que está compuesta a su vez, por subsistemas complejos, diferentes y relacionados entre sí, los que tienen como función recibir, recoger, almacenar y recuperar información (Belloch & Paredes, s/f. En Buendía, 1994).

Una de las clasificaciones de los sistemas mnémicos es según su temporalidad y rol, dentor de estos encontramos la memoria sensorial, de trabajo y de largo plazo, las que a vez contienen subsistemas. Dentro de las funciones de la memoria, están aquellas que permiten a la persona adaptarse a las características y necesidades del entorno, posibilitando la adquisición de aprendizajes y del lenguaje, así como la ejecución de tareas (Villar y Triadó, 2007). A su vez, la memoria favorece la construcción y recreación de la historia biográfica, “determina nuestra identidad, nuestra percepción e interacción con los demás (…) guía nuestro desempeño, modela nuestra conducta y moldea nuestra personalidad” (Acrich de Gutmann, s/f. En Salvarezza, 2013, p. 279).

Como se mencionó, los cambios cognitivos ocurren de forma singular y durante todo el desarrollo de la persona, sin embargo, durante el proceso de envejecimiento la memoria más y distintos cambios, lo que altera sus sistemas o subsistemas. A partir de estudios transversales, se ha observado que “en general los problemas de memoria se dan en aquellas situaciones en las que interviene la percepción y atención (memoria ligada al contexto): implican procesamiento más complejo o requieren nuevos aprendizajes” (Dolores, s/f. En Fernández-Ballesteros, 2004, p. 205). En estudios longitudinales, se ha mencionado que durante el envejecimiento pareciera haber un declive mayor de la memoria de trabajo, sobre todo de las funciones relacionadas con la velocidad y agilidad del procesamiento (Pousada y De la Fuente, s/f. En Villar y Triadó, 2007). Respecto a la memoria de largo plazo, se menciona que en general no hay gran déficit y que la dificultad mayor se observa en la recuperación, más que en el reconocimiento de la información, afectándose mayormente lo episódico y procedimental (Dolores, s/f. En Fernández-Ballesteros, 2004).

No sólo los cambios estructurales y funcionales del cerebro pueden afectar la memoria, sino también factores ambientales como la jubilación, la disminución de estimulación cognitiva por menores exigencias del medio o por falta de costumbre, el uso de herramientas y nuevas tecnologías inhibe u obstaculiza su ejercitación. Los estados subjetivos como el estrés, la ansiedad y la depresión son factores que también dificultan el funcionamiento mnésico. Junto a esto, se agrega el nivel de autoexigencia y las significaciones que le atribuimos a un fallo de memoria, las que también pueden afectar su funcionamiento, sea de almacenar o recuperar la información (Instituto de Salud Pública de Madrid s/f).

¿Cómo afectan las pérdidas de memoria a la persona, cómo se puede evaluar?

Independiente del nivel de deterioro o su causa, se observa que la pérdida de memoria es una de las quejas subjetiva más frecuente en las personas mayores (Jódar, 1994. En Fernández-Ballesteros, 2004; Montejo, et. al., 2011), y constituyen uno de los motivos de consulta más comunes en los servicios sanitarios (Menéndez, et. al, 2005; Bermejo, 1999. En Lozoya, et. al, 2012). La sensación de pérdida de memoria es importante para la persona y su entorno, porque afecta al desempeño e independencia de diversas actividades cotidianas esenciales para la vida, como el autocuidado, la toma de decisiones, la comunicación, relaciones sociales, en general la relación tanto con el mundo interno como exterior.

quejas subjetivas¿Cómo afectan las pérdidas de memoria a la persona, cómo se puede evaluar? Dentro de los cuestionarios más utilizados está el Memory Failures Everydat (MFE), traducido en castellano como Cuestionario de fallos de memoria en la vida cotidiana.

Se han desarrollado investigaciones alrededor de las quejas subjetivas para conocer cómo la afectación de la memoria incide en lo cotidiano. Los esfuerzos de los investigadores, han estado en el diseño de instrumentos que permitan evaluar la percepción respecto a las fallas de la memoria y la magnitud de esas quejas. Dentro de los cuestionarios más utilizados está el Memory Failures Everydat (MFE), traducido en castellano como Cuestionario de fallos de memoria en la vida cotidiana. Este instrumento, mide la frecuencia de olvidos en 6 ítems: hablar, leer, escribir, nombres y caras, acciones y aprender de cosas nuevas, los que están relacionadas a distintos a los distintos tipos de memoria, de esta manera la persona se autoevalúa mediante una escala tipo Likert (Lozoya-Delgado, et. al., 2012). Este cuestionario, se ha utilizado para “valorar la situación presente de los pacientes y ver su evolución con el tiempo o con los tratamientos, en tareas de rehabilitación, en demencias, en el estudio de la memoria subjetiva en mayores, en la valoración de los resultados de entrenamiento de memoria, etc” (Montejo, et. al. 2011, p. 168). El instrumento MFE, permite estudiar los errores cotidianos producidos por las fallas de la memoria, siendo información útil y valiosa no sólo para el diagnóstico clínico de los problemas cognitivos y su intervención, sino también porque permite conocer la percepción que la persona tiene respecto al funcionamiento de su memoria, siendo un punto de partida para indagar en cómo puede incidir subjetivamente.

Artículo relacionado a las quejas subjetivas: La magnetoencefalografía: ¿capaz de detectar las quejas subjetivas de memoria? Publicado por Gerontología y Salud.

Conclusión:

La percepción de las fallas de memoria es altamente relevante en la vida de las personas. Los olvidos no sólo afectan el cotidiano, sino también la relación con los otros y consigo mismos. Independiente del nivel de deterioro cognitivo que tenga la persona, la percepción de que la memoria está fallando ya es un elemento a tener en consideración y puede ser de gran utilidad tanto para la persona como para quienes la rodean.

Una entrevista semiestructurada y la aplicación autoadministrada del MFE, nos permitiría conocer cómo ha ido impactando la percepción de fallas de la memoria en una persona mayor. Se pueden conocer como aquellos olvidos que están vinculados a lo biográfico, a la relación con los seres queridos, así como a la memoria de trabajo, afectan emocionalmente y tienen un impacto en las actividades de la vida diaria, pudiendo generar malestar subjetivo de gran envergadura.

Autora:

Patricia Pinto.

Psicóloga Clínica y Psicogerontóloga.

Residente en Chile.

ps.patriciapintoa@gmail.com 

Patricia Pinto Psicogerontóloga y Psicóloga Clínica

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Quizás te interese:

Entrevista a Iván Sánchez, Psicogerontólogo experto en Validación

Referencias bibliográficas:

Acrich de Gutmann, L. (s/f). En Salvarezza, L. (2013). La vejez, una mirada gerontológica actual. Buenos Aires, Argentina: Paidós.

Belloch & Paredes, s/f. En Buendía, J. (1994). Envejecimiento y psicología de la salud, Madrid, España: Siglo Veintiuno Editores.

Bermejo, F. (1999). En Lozoya-Delgado, P., Ruiz-Sánchez de León, J., Pedrero-Pérez, E. (2012). Validación de un cuestionario de quejas cognitivas para adultos jóvenes: relación entre las quejas subjetivas de memoria, la sintomatología prefrontal y el estrés percibido. Revista Neurología, 54(3), 137-150.

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Dolores, s/f. En Fernández-Ballesteros, R. (2004). Gerontología social. Madrid, España: Pirámide.

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Menéndez, M., García, C., Antón, C., Catayud, M., González, S., Blázquez, B. (2005). En Lozoya-Delgado, P., Ruiz-Sánchez de León, J., Pedrero-Pérez, E. (2012). Validación de un cuestionario de quejas cognitivas para adultos jóvenes: relación entre las quejas subjetivas de memoria, la sintomatología prefrontal y el estrés percibido. Revista Neurología, 54(3), 137-150.

Montejo, P., Montenegro, M., Sueiro-Abad, M., Fernández-Blázquez, M. (2011). Cuestionario de fallos de memoria de la vida cotidiana: datos normativos para mayores. Psicogeriatría, 3(4), 167-171.

OMS. (2013). Plan de acción sobre salud mental 2013-2020. Colección biblioteca OMS.

ONU. (2010). Informe mundial sobre envejecimiento y la salud. Colección biblioteca OMS.

Pousada y De la Fuente s/f. En Villar, F. y Triadó, C. (2007). Psicología de la vejez, Madrid, España: Alianza Editorial.

Villar, F. y Triadó, C. (2007). Psicología de la vejez, Madrid, España: Alianza Editorial.

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